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La
imagen general de una empresa o institución es básicamente
un estado de opinión pública. Esta imagen que el público
tiene de la empresa no sólo se genera por la gestión y actuación
de dicha empresa, esto es, por el conjunto de comunicaciones emitidas
por la entidad, de su comportamiento hacia ese público y de su
forma de llevar a cabo las tareas administrativas, sino que además
una institución es identificada por una imagen visual que personaliza
las comunicaciones ante los ciudadanos. Esta imagen visual, resultante
de la percepción por parte del público de la denominada
Identidad Visual Corporativa, refuerza la imagen general de la empresa.
Se trata, en definitiva, de crear un código visual a partir de
una serie de informaciones que no son de carácter visual, sino
de concepto y personalidad para definir la empresa. Este código
visual se compone de una serie de elementos debidamente definidos y coordinados
entre sí. Recuérdese que un Símbolo es una "unidad
mínima de sentido" con la máxima economía de
elementos gráficos que lo componen (grafemas), y que exige el mínimo
esfuerzo al receptor (perceptibilidad). De esta forma se consigue un mayor
rendimiento comunicacional, que está fundado en la mayor expresividad
formal, cualidad estética y capacidad de retención memorística.
Desde
el punto de vista formal, los signos de identidad tienen una capacidad
inmediata distintiva, que se resume en una función de pregnancia
y una función memorística. Y desde el punto de vista técnico,
los Elementos de Identidad Visual Corporativa se benefician de la simplicidad,
sobre todo porque la sencillez de la forma admite variaciones de tamaño
sin que por ello se deforme o distorsione, y porque esta misma simplicidad
la hace particularmente apta para ser aplicada a los muy variados soportes
y materiales sobre los que se inscriba, y además porque sigue siendo
fácilmente reconocible a gran distancia.
A continuación se muestran algunos trabajos
de Imagen Corporativa realizados en el estudio.
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