FRONTERA

La luz
repentina, despejando de brillo las piedras.
La frontera es una linea arbitraria
soñaste. Camino invisible.
Tenías los ojos cansados de alterar tu paisaje,
de acudir a las parras,
como quien lleva
el corazón al sol entre los mimbres.
La frontera no existe.
Es injusto el verdor en tus ojos abiertos,
duro el beso de estatua
volcada en el sopor resplandeciente del asfalto.
Estás, luminosamente sola
pese a que el silencio también ha muerto.
Cuando ahora preguntes a la sombra
hermanada por el hilo siniestro
¿Quién habla?
¿Quién dice la crónica de amor que pudo ser,
que fue, que has sido?
Estás, simple como el rumor
de insectos en tu jardín,
la mirada en un algo invisible
fértil en el borde de los barcos
que no es tierra, o planta, o agua,
multiplicándote.



Ilustración realizada para la cubierta del Poemario de Lola Méndez, "Todos los Poemas Fluyen al Sur". Colección Melibea.


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